“Soy flaco pero no soy un cobarde”
“Capitán Phillips”
cuenta la historia real sobre el secuestro de un buque carguero estadounidense
por parte de piratas somalíes en aguas internacionales. Esta situación llegó a
prolongarse durante cinco interminables días hasta que llegó a su fin. La
película es una montaña rusa, con pocos momentos de calma,
interpretada por dos soberbios actores y dirigida con mucho brío por el
inglés Paul Greengrass.
La historia se inicia con
una parte un poco prescindible en la que observamos algunos de los
momentos previos que el protagonista Richard Phillips y su mujer, una fugaz
Catherine Keener, comparten antes de que el primero se eche a la mar. Justo
después viene una secuencia mucho más interesante en la que conocemos a los
piratas y el origen del futuro secuestro. El resto de la primera media hora
sirve para que conozcamos a la tripulación del barco y a su capitán, y cómo
transcurre un día normal dentro del barco. Sin embargo, cuando los piratas
intentan llevar a cabo su plan, es cuando la película nos agarra y no nos
suelta hasta que aparecen los créditos finales.
