Para bien o para mal, el final de una serie se compone de
los últimos momentos de una obra que nos ha tenido encandilados varias
temporadas (sino por qué íbamos a aguantar hasta que se acabe), y esos últimos
momentos son los que nos dejarán mejor o peor sabor de boca; por ello, si bien
creo que no hay que juzgar todo un conjunto sólo por sus minutos finales,
tampoco es óbice para que la serie no tenga que acabar como es debido, es
decir, siguiendo la coherencia interna que se ha expuesto a lo largo de las
distintas temporadas.
En este artículo, y en otros dos más que publicaré pronto, he hecho una pequeña clasificación de los
finales de las pocas series ya finalizadas que he visto enteras.
